Fotografía: Francoise Roy, 2022
domingo, 17 de abril de 2022
sábado, 16 de abril de 2022
sábado, 14 de noviembre de 2020
domingo, 26 de julio de 2020
NEGOCIOS VERDES DE LA SELVA LACANDONA, CHIAPAS
I. LA CONSERVACIÓN DE LA SELVA Y EL SACRIFICIO DE LAS MARIPOSAS*
(versión original con referencias completas)
Víctor M. Toledo
Hoy por hoy, el desafío supremo del capitalismo, su
principal “dolor de cabeza”, es la crisis ecológica. Tiene que demostrar que
tiene una solución dentro de su racionalidad, léase mercado y tecnología, para
continuar existiendo. Su tesis mayor es que la naturaleza solo logrará mantenerse
o conservarse mediante su mercantilización, haciendo que los negocios prosperen
bajo el halo glamoroso de la ecología. Para justificar el papel positivo del
mercado se han inventado y difundido varios conceptos (GUERRY, et al, 2015): “desarrollo sustentable”,
“capitalismo verde” y más recientemente “servicios ambientales” y “capital natural”, que en su versión original
es un mero juego de palabras. En México la idea del capital natural fue
introducido por la CONABIO, lo que llevó a su secretario a declarar en plena
era neoliberal que “…las dos mejores cosas que tiene México para vender son la
diversidad biológica y la diversidad cultural” (J. SARUKHÁN, La Jornada, mayo
22, 2015, página 35).
Hacer negocios para salvar a
la naturaleza es hoy la gran tarea a nivel global, una tendencia que
creció en México al amparo de los gobiernos anteriores. Un ejemplo significativo
es el caso de las mariposas de la Selva Lacandona, que durante once largos años
logró combinar magistralmente la explotación del trabajo de la naturaleza (las
mariposas), con la explotación del trabajo humano (la mano de obra campesina).
Las dos frases mágicas que permitieron justificarlo fueron la “conservación de
la selva” y el “desarrollo sustentable” (VÉASE: WARMAN, 1994; 1996; 1998, CORDERO-OCEGUERA, 2011) . La historia comienza en 1994, en plena
insurrección zapatista, cuando ENDESU (Espacios Naturales y Desarrollo Sustentable),
una ONG creada por la entonces ministra de la SEMARNAP y varios de sus colegas
plantea que para conservar La Lacandona hay que dar opciones económicas no
deforestadoras a los ejidos y comunidades, y que la mejor opción es el “manejo”
y la comercialización de las mariposas, ampliamente estudiadas por dos de sus
miembros (DE LA MAZA Y DE LA MAZA, 1985). El proyecto comienza realizando el inventario de las mariposas, las
plantas que las nutren, microambientes donde habitan, etc. Se concluye que en el
ejido Boca de Chajul, son sujetas de ser aprovechadas 302 especies de las 563
que habitan la selva. Acto seguido se consiguen
apoyos monetarios y permisos de explotación, lo cual se logra por la
intervención de la SEMARNAP, en evidente conflicto de intereses. Los apoyos
proceden abundantemente de CONABIO, US AID, Conservation International, World
Wildlife Fund, y otros (CASTILLO, 2000; VELÁZQUEZ-GAMBOA, 2010). Destaca el donativo de 7.5 millones de pesos del PNUD
que se transfiere automáticamente de la SEMARNAP a ENDESU. El gobierno federal
autoriza además la captura mensual de 12,000 ejemplares y la creación de una
UMA (Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre). Siguió la
apertura de la empresa dedicada a la venta y exportación de ejemplares, para lo
cual se enviaron 4,500 cartas a expertos, coleccionistas privados, e
instituciones de todo el mundo, diseños de artesanías, y venta de ejemplares vivos.
Siguió la integración de hombres, mujeres y niños campesinos como colectores,
para lo cual se les dota de gorra, playera, red, y otros instrumentos. En
reciprocidad las familias se comprometen a conservar un número de hectáreas de
selva. Los precios a los que se compran los ejemplares a los campesinos van de
0.50 a 10 pesos por ejemplar para las especies más comunes, y hasta 700 a 1,500
pesos las más codiciadas y raras. Por su parte la empresa coloca en el mercado internacional
esos ejemplares en precios mucho más elevados, es decir, logrando suculentas
ganancias del orden de los 1,000 %. Además venden ejemplares vivos en remesas
de hasta 20,000 al Parque Turístico Xcaret.
De los datos disponibles, se estima entre 59,000 y 440,000
ejemplares capturados por año, con un promedio anual de 182,000 y el trabajo de
hasta 134 familias campesinas y un máximo de 250 colectores. La superficie
conservada fue raquítica: entre 120 y 210 hectáreas. En sus onces años este
proyecto sacrificó entre 1.5 y 2 millones de mariposas en aras de la
“conservación” y el “desarrollo sustentable”, sin que ninguna autoridad
municipal, estatal o federal haya certificado sus impactos biológicos,
ecológicos y sociales: la captura prohibida de especies endémicas, raras o
amenazadas, los efectos de la intensidad de captura sobre las poblaciones, o
las desproporcionadas utilidades de la empresa. De acuerdo al CONEVAL las 27 comunidades que
rodean a la Reserva de Montes Azules continuaban presentando en 2015 altos
niveles de marginación social. Este proyecto fue el primero de otros que han
seguido hasta la actualidad en la Selva Lacandona: eco-turismo, hoteles, pago
por servicios ambientales y una segunda versión de las mariposas iniciada en
2008 ahora por Natura y Ecosistemas Mexicanos (ORTIZ, et al 2016). Ha llegado la hora de evaluarlos
a detalle. Por su parte ENDESU se
convirtió en una ONG protagónica, que ha realizado desde su fundación 250
proyectos sobre “uso sustentable de la biodiversidad” en 29 áreas protegidas
del país, y que recibe anualmente sendos
apoyos del Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza, la Agencia
Francesa de Desarrollo y el Banco Mundial (ver: www.endesu.org.mx). El proyecto de las mariposas es solo
la “punta del iceberg” de toda una política de conservación que ha privilegiado
el papel de las empresas privadas y los negocios verdes, pletóricos de contradicciones
e incongruencias (continuará).

REFERENCIAS
CASTILLO, A. 2000. Lo que se oculta tras la destrucción de la Selva Lacandona. Ojarasca, 14 de agosto.
CORDERO-OCEGUERA, E. 2011. Mariposas para la Subsistencia. Tesis de licenciatura. Colegio de Estudios Latinoamericanos, Facultad de Filosofía y Letras, UNAM.
DE LA MAZA, R. & J. DE LA MAZA. 1985. La fauna de mariposas de Boca del Chajul, Chiapas. Partes I y II. REV. SOC. MEX. LEP. 9: 23-44 y 10: 1-24
GUERRY, A.D. et al. 2015. Natural capital and ecosystem services informing decisions. PNAS 112 (24): 7348-7355.
MADERAS DEL PUEBLO DEL SURESTE, AC. 1997-2004. Compilación de artículos. En: www.maderasdelpueblo.org
ORTIZ, R., S STRAFFON, J.de la MAZA y J. CARABIAS. 2016. Historia y análisis de la UMA extensiva de mariposas "La Casa de Morpho" En: Conservación de la Selva Lacandona. Natura y Ecosistemas Mexicanos.
VELÁZQUEZ-GAMBOA, G. 2010. El mariposario de Chajul: negocio de J. Carabias y J. de la Maza. Jovel 46. San Cristobal de las Casas, Chiapas
WARMAN-GRYJ, J. 1996; 1997 y 2000. Cultivo extensivo y comercialización de mariposas en la región de Chajul, Chiapas. Informes a CONABIO proyectos C003, J004 y K048. Disponibles en www.conabio.gob.mx
domingo, 16 de febrero de 2020
NUEVO LIBRO
LOS CIVILIZIONARIOS
-repensar la modernidad
desde la ecología política-
VÍCTOR M. TOLEDO
Danae Brissonet, Mural en El Manatí, Bacalar, Quintana Roo, México
“Yo sostengo de nuevo que dado que no
lograremos derrocar gobiernos, ni abolir el capitalismo global, ni hacer que
esta civilización desaparezca, ni volver a todo el mundo budas que caminan, ni
curar todos los males sociales y económicos, no debemos seguir esperando a que
todo eso suceda. Si diez fulanos caminan más allá de la civilización y
construyen juntos un nuevo tipo de vida para ellos mismos, entonces estos diez
estarán viviendo desde el primer día dentro de un nuevo y luminoso paradigma. No necesitan pertenecer a ningún partido o
movimiento. No necesitan que se promulguen nuevas leyes. No necesitan tramitar
ningún permiso, ni una nueva constitución. No necesitarán dejar de pagar
impuestos. ¡Para ellos la revolución ya triunfó! “
Daniel Quinn
Beyond Civilization, 1999
“Cuando creemos que nos extirpamos de
la naturaleza, la estamos obedeciendo; cuando imaginamos que nos emancipamos,
nos estamos sometiendo a ella; cuando suponemos que la hemos dejado atrás, nos
estamos plegando a su orden. Nunca comunicamos mejor nuestra subordinación que
cuando creemos liberarnos. No somos mas que lo que la naturaleza quiere que
seamos”
Michel Onfray
Cosmos, 2016
“No es posible resolver los problemas
del mundo con el mismo modo de pensamiento con el que fueron creados”
Albert Einstein
Todo indica que
el mundo se mueve sigilosamente hacia una transformación civilizatoria,
impulsada por una nueva conciencia planetaria, y por la construcción de
proyectos emancipadores originales e inéditos. De todos los movimientos
liberadores y esperanzadores que existen hoy en el mundo, son los ecológico
políticos los más avanzados ideológica y filosóficamente, porque conectan de
manera congruente teoría con praxis, y porque son los únicos que están
visualizando soluciones a la altura de las complejas circunstancias actuales.
También son los que han logrado superar toda la parafernalia heredada de la
épica revolucionaria del siglo XIX (marxismos, leninismos, trotskismos,
maoísmos, etc.) que sigue aún presente como relicto del pasado en los
movimientos de emancipación del siglo XXI.
Son los más avanzados porque logran conectar la crisis social con la
crisis ecológica, las luchas locales con las batallas globales, la superación
individual y familiar con la acción política colectiva. A sus actores el autor
les ha denominado civilizionarios,
porque saben distinguir entre lo que es un mero cambio de sistema social o
económico de una profunda transformación civilizatoria. Todos son esencialmente
anti-capitalistas, pero no se quedan anidados en los estrechos marcos de las
“izquierdas” y sus propuestas. La ecopolítica es además una política de ecos.
De ecos que se encuentran, se sintonizan y se comunican, de vibraciones que
reverberan a través de redes de resistencia, solidaridad e innovación. Aunque
los movimientos ecológico políticos abundan por todas las regiones del mundo,
es en la América Latina, donde se localizan sus mayores expresiones, avances y
logros. Este libro está dedicado a realizar un recuento, que es tanto
conceptual como pragmático, de este novedoso fenómeno que parece inaugurar una
nueva era de transformaciones basados en las autonomías territoriales, el
espíritu de la colmena (las comunalidades), la política doméstica, la
autogestión y la construcción del poder
social, y que desafían por igual al Estado y al Capital.
CONTENIDO
PREFACIO
EL CAPITALOCENO ES EL CONTEXTO
El mundo en una tablita
Noventa empresas provocan la crisis climática
del mundo
¿Capitalismo verde?
El glamoroso encanto de la ecología
Volkswagen, y su amor al planeta
El derrumbe ideológico del capitalismo
CRISIS DE CIVILIZACIÓN Y ECOLOGÍA POLÍTICA
La
ecología política
Diez tesis sobre la crisis de la modernidad
Crisis de la modernidad y transición
civilizatoria
Los civilizionarios
De revolucionarios y civilizionarios
La ecología política conquista Latinoamérica
Latinoamérica: el pensamiento ambiental del
sur
La democracia cuestionada
¿Son realmente necesarios los partidos
políticos?
Por qué los partidos políticos son como los
dinosaurios
LOS TERRITORIOS
Los territorios: escenarios de la evolución
biocultural
Las luchas territoriales anuncian un cambio
civilizatorio
La democracia comienza en los territorios
Territorios y ecología política
El caso de la Sierra Norte de Puebla
Resistencias bioculturales: el caso de los
mayas
LAS COMUNALIDADES
Domesticar no es dominar
Cooperación o competencia: una respuesta
evolutiva
La revolución de las hormigas
Comunalidad: la cooperación es subversiva
La comunalidad como eco-política del sur
Conciencia de especie y comunalidad
LA CONSTRUCCIÓN DEL PODER SOCIAL
La teoría de los tres poderes
El meta-poder de la información
Cómo se construye el poder social o ciudadano
El hogar como célula del poder social
El reloj de la sustentabilidad
Cherán: la construcción del poder social
Las ecotecnologías
La ecomedicina
La agroecología
Energía solar y poder ciudadano
El control ciudadano de la comunicación
Eco-política en las ciudades
¿Adonde vas Ciudad de México?
Poder ciudadano: lo que el sismo nos dejó
Educar para la vida
Las redes regionales de resistencia
ecopolítica
Hacia un teología de la liberación ecológica
HACIA UNA POLÍTICA POR LA VIDA
Pirámides o redes, el dilema supremo
Los tejedores del poder social
Hacia una política por la vida
lunes, 2 de diciembre de 2019
lunes, 18 de noviembre de 2019
¿QUÉ ES LA CONSERVACIÓN BIOCULTURAL?
PARA SABER MÁS:
Garnett, S.T., et al. 2018. A spatial overview of the global importance of indigenous lands for conservation. Nature Sustainability 1: 369-374.
Gorenflo, L.J., et al. 2012. Co-ocurrence of linguistic and biological diversity in biodiversity hotspots and high biodiversity wilderness areas. PNAS 109 (21): 8032-8037.
Toledo, V.M. y P. Alarcón-Chaires (eds). 2018. Tópicos Bioculturales. UNAM y Red del Patrimonio Biocultural de México. CONACyT.
Toledo, V.M., N. Barrera-Bassols y E. Boege. 2019. ¿Qué es la diversidad biocultural? UNAM y Red del Patrimonio Biocultural de México. CONACyT.
UNEP-WCMC (2016). Bases de Datos Globales para apoyar TICCAs: un Manual para los Pueblos Indígenas y Comunidades Locales 1.0. UNEP-WCMC: Cambridge, Reino Unido.
VER TAMBIEN PUBLICACIONES EN: https://patrimoniobiocultural.com
Garnett, S.T., et al. 2018. A spatial overview of the global importance of indigenous lands for conservation. Nature Sustainability 1: 369-374.
Gorenflo, L.J., et al. 2012. Co-ocurrence of linguistic and biological diversity in biodiversity hotspots and high biodiversity wilderness areas. PNAS 109 (21): 8032-8037.
Toledo, V.M. y P. Alarcón-Chaires (eds). 2018. Tópicos Bioculturales. UNAM y Red del Patrimonio Biocultural de México. CONACyT.
Toledo, V.M., N. Barrera-Bassols y E. Boege. 2019. ¿Qué es la diversidad biocultural? UNAM y Red del Patrimonio Biocultural de México. CONACyT.
UNEP-WCMC (2016). Bases de Datos Globales para apoyar TICCAs: un Manual para los Pueblos Indígenas y Comunidades Locales 1.0. UNEP-WCMC: Cambridge, Reino Unido.
VER TAMBIEN PUBLICACIONES EN: https://patrimoniobiocultural.com
lunes, 18 de marzo de 2019
12 años después...
La Jornada, diciembre 15,
2006
¡TODOS SOMOS MESÍAS
TROPICALES!
(-contribución a la
crítica de la “modernidad templada”-)
VÍCTOR M. TOLEDO
Durante siglos, las regiones tropicales del
mundo fueron para el imaginario de la civilización europea, las porciones más
enigmáticas, paradisíacas, inexpugnables y peligrosas del orbe. Y no se trataba
solamente de las zonas intertropicales del globo, que aloja montañas, sabanas y
aún regiones áridas, sino especialmente de las áreas tropicales húmedas de las
bajo planicies, ahí donde la lluvia y la temperatura alcanzan sus valores
máximos. La percepción fue, como casi siempre sucede, contradictoria. Por un
lado el atractivo de un paraíso desconocido; por el otro el rechazo hacia un
mundo que resultaba inhóspito e incomprensible.
La selva, y en su denominación más extrema,
la jungla, “el horno genitor donde las energías parecen gastarse con abandonada
generosidad “(Alfonso Reyes), ha sido para el inconciente europeo no sólo un
mundo paradisíaco, sino la fuente de enfermedades, alimañas, monstruos,
amazonas, leyendas increíbles, seres sobrenaturales, organismos exóticos. El
trópico húmedo, hay que recordarlo, es el hábitat originario, el magma vegetal
de donde surgió la especie humana, pero también la raza negra, la magia, el
exceso erótico, el vudú, el candomblé, la música que desquicia. Hubo que
esperar tratamientos directos de artistas, escritores, antropólogos y
científicos, para atenuar la “mitología tropical” generada desde los enclaves
templados y fríos de la civilización urbana, y posteriormente industrial,
gestada en Europa.
“Existen razones
para pensar que todas las naciones que habitan más allá de los círculos polares
o entre los trópicos son inferiores al resto” Esta
frase escrita por el filósofo David Hume en 1748, no es más que un ejemplo de
las ideas que prevalecían entre una influyente porción de la intelectualidad
europea del siglo XVIII. Esta impresión estaba especialmente dedicada a las
culturas aborígenes americanas. En su afán por justificar un sistema de
dominación, las élites dominantes siempre se han empeñado en demostrar la
supuesta inferioridad de sus dominados. Esta falsa impresión que se encuentra
arraigada en lo más profundo de la ideología de los dominadores (sean señores
feudales, rancios nobles, emprendedores burgueses o tecnócratas modernos),
tiende a tomar la forma de "teoría" una vez que encarna en las voces
de sus "intelectuales orgánicos"
Durante el siglo XVIII y buena parte del
XIX, las doctrinas del determinismo racial abonaron las ideas y el discurso de
numerosos intelectuales europeos. Eran por supuesto los tiempos de la expansión
de Europa a través de sus dos principales baluartes: uno económico (el
capitalismo), el otro cognitivo (la ciencia y la técnica). Fue la época en el
que el racismo popular tomó cuerpo de racismo científico al ser postulado,
defendido y argumentado con evidencias supuestamente derivadas de un método. El
número y la variedad de pensadores, naturalistas y filósofos que bajo
diferentes matices asumieron la idea de la superioridad de una raza no deja de
impresionar.
La lista incluye
naturalistas tan connotados como Buffon, Galton, Darwin, Huxley, Agassiz, y
toda una gama de filósofos que incluye a Hume, Voltaire, Raynal, De Paw. Comte
y el apóstol de la filosofía europea de entonces, Hegel. En el campo de la
antropología, las tesis del racismo científico fueron postuladas por James
Cowles Prichard, nada menos que el más eminente antropólogo inglés de la
primera mitad del siglo XIX.
En el caso de
América, el desprecio hacia las culturas tropicales tuvo su origen en el
“carácter inferior” de la naturaleza americana. Esta tesis fue postulada por
Buffon hacia mediados del siglo XVIII, y aunque ahora parece descabellada, se
convirtió en un fantasma que acompañó a todo naturalista estudioso del Nuevo
Mundo, incluyendo a Humboldt y a Darwin. La “teoría” fue de inmediato extendida
a los aborígenes americanos, a quienes Voltaire consideró poco industriosos
además de estúpidos, y con "...menos sensibilidad, menos humanidad, menos
gusto y menos instinto, menos corazón y menos inteligencia..." a decir de
De Paw.
De la infinidad
de argumentos esgrimidos para demostrar la supuesta inferioridad de los
habitantes de América, finalmente encontramos el de su incapacidad para domeñar
a la naturaleza y dar lugar a una civilización avanzada. La legítima paternidad
de la supuesta inferioridad epistemológica corresponde a Francis Bacon a través
de su tratado Novum Organum publicado en 1620. "Existe una solución de
continuidad –afirma Eduardo Subirats- entre la violencia conquistadora definida
por el espíritu medieval de cruzada y la violencia epistemológica, crítica y
racional, derivada de un concepto moderno de dominación técnica de la
naturaleza”.
Con todo esto de por medio, resulta más
fácil comprender porqué Francis Hallé en su extraordinaria obra “Une Monde sans Hiver” documentó lo que parece ser una regla histórica: “…la
colonización siempre ha progresado de las latitudes medias hacia las bajas,
jamás a la inversa, no importa cual haya sido la época o cuál sea la región
considerada”. La expansión europea sobre lo que Eric Wolf llamó los “pueblos
sin historia” fue entonces realizada con la profunda convicción que lo que se
imponía era “civilización” y “progreso”.
Herederas de esa tradición invisible, las
élites contemporáneas del “mundo desarrollado” tienden automáticamente a enviar
a lo tropical y a sus habitantes al traspatio de la historia, pues se perciben
como la expresión más acabada de lo salvaje. Lo salvaje es la antípoda de lo
civilizado, de igual manera que lo excesivo lo es de lo mesurado. Para una
civilización en donde el uso de la razón fue controlando, desplazando y
finalmente aboliendo el mundo de la pasión, única manera de instrumentar un
orden que permitiera el desarrollo de las ciudades, la eficiencia de la
empresa, la disciplina de la industria y el rigor de la ciencia, el “espíritu
tropical” terminó siendo sinónimo de lo irracional, de una fuerza indomable,
incontrolable, primitiva y, por todo ello, incivilizada.
Nada peor para las elites, tras 24 años de
aplicación continua de recetas neoliberales a los males del país (sin que estos
cedieran), que la aparición de un dirigente tropical nacido entre las selvas,
identificado con un pez de los pantanos de una región indígena, entrenado en
las escuelas públicas y enrolado como profesionista con las luchas sociales de
los más necesitados, para encabezar una opción electoral alternativa y crítica.
Quizás por ello, ningún otro candidato
presidencial de la historia reciente ha sido tan furiosamente estigmatizado por
la acción orquestada de sus opositores que Andrés Manuel López Obrador (AMLO):
partidos políticos, medios masivos de comunicación, organizaciones empresariales,
círculos religiosos, periodistas, intelectuales. El linchamiento ha sido, para
decirlo con decencia, desusado. He registrado en vivo la rabia descomunal,
incontrolada, contra el dirigente tropical en los rostros, palabras o letras no solamente de ciudadanos comunes y
corrientes, sino especialmente de miembros de los sectores más privilegiados y
exquisitos: profesionistas exitosos, empresarios, ex-rectores, periodistas bien
habidos. ¿Por qué desquicia tanto la figura de quién ideológicamente es un
social-demócrata mas?
La clave está en la que sin duda es la obra
maestra dentro de esta cruzada: el texto de Enrique Krauze Kleinbort, “El Mesías Tropical” (Letras Libres 90,
junio del 2006). El ensayo, que trató de aparecer como un análisis objetivo e
intelectualmente legítimo, es en realidad un complejo montaje ideológico
dirigido a generar reacciones de temor
entre las elites ilustradas (y no tanto), invocando una vez más los peligros de
lo tropical.
El ensayista no solo adoptó una clara posición
ideológica y política (y el pecado no
está en el atrincheramiento sino en la validez de sus argumentos), sino que
instrumentó una pieza literaria en donde el mensaje final es de nuevo la
exacerbación de la “pasión tropical” como causa de los males, en este caso la
supuesta destrucción de la democracia o, para decirlo en sus propias palabras:
“el descarrilamiento del tren de la democracia”. Pieza ejemplar en la
manipulación subliminal de una percepción inconciente construida a través de la
historia, el ensayo de Krauze Kleinbort está a la altura de las nuevas
creaciones psico-políticas generadas desde el pentágono norteamericano o desde
las nuevas y poderosas iglesias para influenciar y dirigir las mentes
ciudadanas.
Su mayor virtud es que, como agudo intelectual
de la derecha, supo captar con gran destreza aquellos rasgos de la historia y
de la personalidad de AMLO que más inquietan, irritan y atemorizan a las
minorías del país: “Tengo desconfianza
de AMLO –afirmó durante un seminario en el Centro Woodrow Wilson de
Washington DC- y lo encuentro perturbador por razones de su personalidad y las
razones no son razones morales sino razones psicológicas”.
¿Cómo descalificar a un candidato
presidencial mediante un análisis supuestamente psicológico, en vez de ofrecer
argumentos, tesis o razonamientos sobre propuestas políticas o posiciones
ideológicas? ¿No resulta extraño que la larga lista de artículos de opinión
aparecidos en los últimos meses contra AMLO estén centrados justamente en
sospechosos aspectos personales y casi nunca sobre sus planteamientos políticos
contra el neoliberalismo? Uno lee serenamente el último discurso de AMLO (20 de
noviembre) y lo que menos se observa, en el contenido y en la intención, es el
desbordante “mesías tropical” construido por la imaginación de Krauze
Kleinbort.
La validez del “mesianismo tropical” como
categoría sociológica (y política), como fuente de una conflictividad que
impide el desarrollo de la democracia y alienta la violencia humana es
prácticamente indemostrable. Por un lado difícilmente pueden encontrarse
temperamentos agresivos en las culturas originarias tropicales (en México
destacan los tratos delicados y hasta elegantes de huastecos, totonacos,
zoques, chontales o mayas yucatecos). Por el otro no puede soslayarse el hecho
de que la palabra genocidio se inventó en 1944 en las tierras nada tropicales
de Europa, donde tuvo lugar la etapa más violenta y destructiva de la especie:
103 millones de muertos en dos guerras mundiales. No son pues los temperamentos
de la jungla, del calor, de los tambores y del baile los que esconden y
acumulan energías destructoras de lo civilizado sino justamente sus
contrapartes.
El ensayo de Krauze, fue ampliamente
difundido por su autor a través de puntuales entrevistas por cadenas de radio y
televisión y en la prensa (véase Diario Monitor, junio, 13, 2006 y Milenio,
junio, 11, 2006), reproducido en innumerables blogs de la derecha (incluyendo
el proto-fascista “México en Peligro, 2006”), y alcanzó su cenit cuando fue
enviado de manera gratuita a miles de clientes por el gerente de BANAMEX. Dicho
con suavidad, no fue un texto digamos “intelectualmente neutro”, como tampoco
lo fue el manifiesto de 126 intelectuales confirmando la limpieza de las
elecciones que fue usado por el PAN como parte de sus pruebas fehacientes en el
Tribunal Electoral.
La lección develada, es que hoy en día
buena parte de las fuerzas intelectuales conservadoras y reaccionarias perviven
ocultas (están disfrazadas) entre aquellos que mejor representan la “objetividad
científica”, el “triunfo de la racionalidad civilizatoria”, la razón
instrumental, el control de la pasión, la sujeción de lo incivilizado o, en
suma, la “modernidad templada”. Y esta manipulación epistemológica, que encarna
una poderosa violencia sutil, es la heredera de una percepción geográfica e
histórica que derivó en la sujeción de las regiones y poblaciones tropicales
del mundo (la África negra incluida) por sus contrapartes templadas.
Por todo lo anterior, habremos de ver como
las elites atemperadas de los altiplanos centrales y nortes de México serán
asediados y sacudidos por la pasión política de quienes reclaman una vida digna
y un país justo. AMLO será o no rebasado, pero la catarsis de tantas décadas de
injusticia provendrá de las regiones más cálidas y húmedas de la república:
Chiapas, Oaxaca, Veracruz, las costas del pacífico, la “tierra caliente” de Guerrero y Michoacán,
la plataforma Yucateca, las Huastecas, las junglas de Quintana Roo. Y
probablemente, quién lo puede negar, entre los gritos de la muchedumbre uno
será especialmente vigoroso: ¡Todos somos mesías tropicales!
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