MÁS SOBRE CONSERVACIÓN BIOCULTURAL
lunes, 2 de diciembre de 2019
lunes, 18 de noviembre de 2019
¿QUÉ ES LA CONSERVACIÓN BIOCULTURAL?
PARA SABER MÁS:
Garnett, S.T., et al. 2018. A spatial overview of the global importance of indigenous lands for conservation. Nature Sustainability 1: 369-374.
Gorenflo, L.J., et al. 2012. Co-ocurrence of linguistic and biological diversity in biodiversity hotspots and high biodiversity wilderness areas. PNAS 109 (21): 8032-8037.
Toledo, V.M. y P. Alarcón-Chaires (eds). 2018. Tópicos Bioculturales. UNAM y Red del Patrimonio Biocultural de México. CONACyT.
Toledo, V.M., N. Barrera-Bassols y E. Boege. 2019. ¿Qué es la diversidad biocultural? UNAM y Red del Patrimonio Biocultural de México. CONACyT.
UNEP-WCMC (2016). Bases de Datos Globales para apoyar TICCAs: un Manual para los Pueblos Indígenas y Comunidades Locales 1.0. UNEP-WCMC: Cambridge, Reino Unido.
VER TAMBIEN PUBLICACIONES EN: https://patrimoniobiocultural.com
Garnett, S.T., et al. 2018. A spatial overview of the global importance of indigenous lands for conservation. Nature Sustainability 1: 369-374.
Gorenflo, L.J., et al. 2012. Co-ocurrence of linguistic and biological diversity in biodiversity hotspots and high biodiversity wilderness areas. PNAS 109 (21): 8032-8037.
Toledo, V.M. y P. Alarcón-Chaires (eds). 2018. Tópicos Bioculturales. UNAM y Red del Patrimonio Biocultural de México. CONACyT.
Toledo, V.M., N. Barrera-Bassols y E. Boege. 2019. ¿Qué es la diversidad biocultural? UNAM y Red del Patrimonio Biocultural de México. CONACyT.
UNEP-WCMC (2016). Bases de Datos Globales para apoyar TICCAs: un Manual para los Pueblos Indígenas y Comunidades Locales 1.0. UNEP-WCMC: Cambridge, Reino Unido.
VER TAMBIEN PUBLICACIONES EN: https://patrimoniobiocultural.com
lunes, 18 de marzo de 2019
12 años después...
La Jornada, diciembre 15,
2006
¡TODOS SOMOS MESÍAS
TROPICALES!
(-contribución a la
crítica de la “modernidad templada”-)
VÍCTOR M. TOLEDO
Durante siglos, las regiones tropicales del
mundo fueron para el imaginario de la civilización europea, las porciones más
enigmáticas, paradisíacas, inexpugnables y peligrosas del orbe. Y no se trataba
solamente de las zonas intertropicales del globo, que aloja montañas, sabanas y
aún regiones áridas, sino especialmente de las áreas tropicales húmedas de las
bajo planicies, ahí donde la lluvia y la temperatura alcanzan sus valores
máximos. La percepción fue, como casi siempre sucede, contradictoria. Por un
lado el atractivo de un paraíso desconocido; por el otro el rechazo hacia un
mundo que resultaba inhóspito e incomprensible.
La selva, y en su denominación más extrema,
la jungla, “el horno genitor donde las energías parecen gastarse con abandonada
generosidad “(Alfonso Reyes), ha sido para el inconciente europeo no sólo un
mundo paradisíaco, sino la fuente de enfermedades, alimañas, monstruos,
amazonas, leyendas increíbles, seres sobrenaturales, organismos exóticos. El
trópico húmedo, hay que recordarlo, es el hábitat originario, el magma vegetal
de donde surgió la especie humana, pero también la raza negra, la magia, el
exceso erótico, el vudú, el candomblé, la música que desquicia. Hubo que
esperar tratamientos directos de artistas, escritores, antropólogos y
científicos, para atenuar la “mitología tropical” generada desde los enclaves
templados y fríos de la civilización urbana, y posteriormente industrial,
gestada en Europa.
“Existen razones
para pensar que todas las naciones que habitan más allá de los círculos polares
o entre los trópicos son inferiores al resto” Esta
frase escrita por el filósofo David Hume en 1748, no es más que un ejemplo de
las ideas que prevalecían entre una influyente porción de la intelectualidad
europea del siglo XVIII. Esta impresión estaba especialmente dedicada a las
culturas aborígenes americanas. En su afán por justificar un sistema de
dominación, las élites dominantes siempre se han empeñado en demostrar la
supuesta inferioridad de sus dominados. Esta falsa impresión que se encuentra
arraigada en lo más profundo de la ideología de los dominadores (sean señores
feudales, rancios nobles, emprendedores burgueses o tecnócratas modernos),
tiende a tomar la forma de "teoría" una vez que encarna en las voces
de sus "intelectuales orgánicos"
Durante el siglo XVIII y buena parte del
XIX, las doctrinas del determinismo racial abonaron las ideas y el discurso de
numerosos intelectuales europeos. Eran por supuesto los tiempos de la expansión
de Europa a través de sus dos principales baluartes: uno económico (el
capitalismo), el otro cognitivo (la ciencia y la técnica). Fue la época en el
que el racismo popular tomó cuerpo de racismo científico al ser postulado,
defendido y argumentado con evidencias supuestamente derivadas de un método. El
número y la variedad de pensadores, naturalistas y filósofos que bajo
diferentes matices asumieron la idea de la superioridad de una raza no deja de
impresionar.
La lista incluye
naturalistas tan connotados como Buffon, Galton, Darwin, Huxley, Agassiz, y
toda una gama de filósofos que incluye a Hume, Voltaire, Raynal, De Paw. Comte
y el apóstol de la filosofía europea de entonces, Hegel. En el campo de la
antropología, las tesis del racismo científico fueron postuladas por James
Cowles Prichard, nada menos que el más eminente antropólogo inglés de la
primera mitad del siglo XIX.
En el caso de
América, el desprecio hacia las culturas tropicales tuvo su origen en el
“carácter inferior” de la naturaleza americana. Esta tesis fue postulada por
Buffon hacia mediados del siglo XVIII, y aunque ahora parece descabellada, se
convirtió en un fantasma que acompañó a todo naturalista estudioso del Nuevo
Mundo, incluyendo a Humboldt y a Darwin. La “teoría” fue de inmediato extendida
a los aborígenes americanos, a quienes Voltaire consideró poco industriosos
además de estúpidos, y con "...menos sensibilidad, menos humanidad, menos
gusto y menos instinto, menos corazón y menos inteligencia..." a decir de
De Paw.
De la infinidad
de argumentos esgrimidos para demostrar la supuesta inferioridad de los
habitantes de América, finalmente encontramos el de su incapacidad para domeñar
a la naturaleza y dar lugar a una civilización avanzada. La legítima paternidad
de la supuesta inferioridad epistemológica corresponde a Francis Bacon a través
de su tratado Novum Organum publicado en 1620. "Existe una solución de
continuidad –afirma Eduardo Subirats- entre la violencia conquistadora definida
por el espíritu medieval de cruzada y la violencia epistemológica, crítica y
racional, derivada de un concepto moderno de dominación técnica de la
naturaleza”.
Con todo esto de por medio, resulta más
fácil comprender porqué Francis Hallé en su extraordinaria obra “Une Monde sans Hiver” documentó lo que parece ser una regla histórica: “…la
colonización siempre ha progresado de las latitudes medias hacia las bajas,
jamás a la inversa, no importa cual haya sido la época o cuál sea la región
considerada”. La expansión europea sobre lo que Eric Wolf llamó los “pueblos
sin historia” fue entonces realizada con la profunda convicción que lo que se
imponía era “civilización” y “progreso”.
Herederas de esa tradición invisible, las
élites contemporáneas del “mundo desarrollado” tienden automáticamente a enviar
a lo tropical y a sus habitantes al traspatio de la historia, pues se perciben
como la expresión más acabada de lo salvaje. Lo salvaje es la antípoda de lo
civilizado, de igual manera que lo excesivo lo es de lo mesurado. Para una
civilización en donde el uso de la razón fue controlando, desplazando y
finalmente aboliendo el mundo de la pasión, única manera de instrumentar un
orden que permitiera el desarrollo de las ciudades, la eficiencia de la
empresa, la disciplina de la industria y el rigor de la ciencia, el “espíritu
tropical” terminó siendo sinónimo de lo irracional, de una fuerza indomable,
incontrolable, primitiva y, por todo ello, incivilizada.
Nada peor para las elites, tras 24 años de
aplicación continua de recetas neoliberales a los males del país (sin que estos
cedieran), que la aparición de un dirigente tropical nacido entre las selvas,
identificado con un pez de los pantanos de una región indígena, entrenado en
las escuelas públicas y enrolado como profesionista con las luchas sociales de
los más necesitados, para encabezar una opción electoral alternativa y crítica.
Quizás por ello, ningún otro candidato
presidencial de la historia reciente ha sido tan furiosamente estigmatizado por
la acción orquestada de sus opositores que Andrés Manuel López Obrador (AMLO):
partidos políticos, medios masivos de comunicación, organizaciones empresariales,
círculos religiosos, periodistas, intelectuales. El linchamiento ha sido, para
decirlo con decencia, desusado. He registrado en vivo la rabia descomunal,
incontrolada, contra el dirigente tropical en los rostros, palabras o letras no solamente de ciudadanos comunes y
corrientes, sino especialmente de miembros de los sectores más privilegiados y
exquisitos: profesionistas exitosos, empresarios, ex-rectores, periodistas bien
habidos. ¿Por qué desquicia tanto la figura de quién ideológicamente es un
social-demócrata mas?
La clave está en la que sin duda es la obra
maestra dentro de esta cruzada: el texto de Enrique Krauze Kleinbort, “El Mesías Tropical” (Letras Libres 90,
junio del 2006). El ensayo, que trató de aparecer como un análisis objetivo e
intelectualmente legítimo, es en realidad un complejo montaje ideológico
dirigido a generar reacciones de temor
entre las elites ilustradas (y no tanto), invocando una vez más los peligros de
lo tropical.
El ensayista no solo adoptó una clara posición
ideológica y política (y el pecado no
está en el atrincheramiento sino en la validez de sus argumentos), sino que
instrumentó una pieza literaria en donde el mensaje final es de nuevo la
exacerbación de la “pasión tropical” como causa de los males, en este caso la
supuesta destrucción de la democracia o, para decirlo en sus propias palabras:
“el descarrilamiento del tren de la democracia”. Pieza ejemplar en la
manipulación subliminal de una percepción inconciente construida a través de la
historia, el ensayo de Krauze Kleinbort está a la altura de las nuevas
creaciones psico-políticas generadas desde el pentágono norteamericano o desde
las nuevas y poderosas iglesias para influenciar y dirigir las mentes
ciudadanas.
Su mayor virtud es que, como agudo intelectual
de la derecha, supo captar con gran destreza aquellos rasgos de la historia y
de la personalidad de AMLO que más inquietan, irritan y atemorizan a las
minorías del país: “Tengo desconfianza
de AMLO –afirmó durante un seminario en el Centro Woodrow Wilson de
Washington DC- y lo encuentro perturbador por razones de su personalidad y las
razones no son razones morales sino razones psicológicas”.
¿Cómo descalificar a un candidato
presidencial mediante un análisis supuestamente psicológico, en vez de ofrecer
argumentos, tesis o razonamientos sobre propuestas políticas o posiciones
ideológicas? ¿No resulta extraño que la larga lista de artículos de opinión
aparecidos en los últimos meses contra AMLO estén centrados justamente en
sospechosos aspectos personales y casi nunca sobre sus planteamientos políticos
contra el neoliberalismo? Uno lee serenamente el último discurso de AMLO (20 de
noviembre) y lo que menos se observa, en el contenido y en la intención, es el
desbordante “mesías tropical” construido por la imaginación de Krauze
Kleinbort.
La validez del “mesianismo tropical” como
categoría sociológica (y política), como fuente de una conflictividad que
impide el desarrollo de la democracia y alienta la violencia humana es
prácticamente indemostrable. Por un lado difícilmente pueden encontrarse
temperamentos agresivos en las culturas originarias tropicales (en México
destacan los tratos delicados y hasta elegantes de huastecos, totonacos,
zoques, chontales o mayas yucatecos). Por el otro no puede soslayarse el hecho
de que la palabra genocidio se inventó en 1944 en las tierras nada tropicales
de Europa, donde tuvo lugar la etapa más violenta y destructiva de la especie:
103 millones de muertos en dos guerras mundiales. No son pues los temperamentos
de la jungla, del calor, de los tambores y del baile los que esconden y
acumulan energías destructoras de lo civilizado sino justamente sus
contrapartes.
El ensayo de Krauze, fue ampliamente
difundido por su autor a través de puntuales entrevistas por cadenas de radio y
televisión y en la prensa (véase Diario Monitor, junio, 13, 2006 y Milenio,
junio, 11, 2006), reproducido en innumerables blogs de la derecha (incluyendo
el proto-fascista “México en Peligro, 2006”), y alcanzó su cenit cuando fue
enviado de manera gratuita a miles de clientes por el gerente de BANAMEX. Dicho
con suavidad, no fue un texto digamos “intelectualmente neutro”, como tampoco
lo fue el manifiesto de 126 intelectuales confirmando la limpieza de las
elecciones que fue usado por el PAN como parte de sus pruebas fehacientes en el
Tribunal Electoral.
La lección develada, es que hoy en día
buena parte de las fuerzas intelectuales conservadoras y reaccionarias perviven
ocultas (están disfrazadas) entre aquellos que mejor representan la “objetividad
científica”, el “triunfo de la racionalidad civilizatoria”, la razón
instrumental, el control de la pasión, la sujeción de lo incivilizado o, en
suma, la “modernidad templada”. Y esta manipulación epistemológica, que encarna
una poderosa violencia sutil, es la heredera de una percepción geográfica e
histórica que derivó en la sujeción de las regiones y poblaciones tropicales
del mundo (la África negra incluida) por sus contrapartes templadas.
Por todo lo anterior, habremos de ver como
las elites atemperadas de los altiplanos centrales y nortes de México serán
asediados y sacudidos por la pasión política de quienes reclaman una vida digna
y un país justo. AMLO será o no rebasado, pero la catarsis de tantas décadas de
injusticia provendrá de las regiones más cálidas y húmedas de la república:
Chiapas, Oaxaca, Veracruz, las costas del pacífico, la “tierra caliente” de Guerrero y Michoacán,
la plataforma Yucateca, las Huastecas, las junglas de Quintana Roo. Y
probablemente, quién lo puede negar, entre los gritos de la muchedumbre uno
será especialmente vigoroso: ¡Todos somos mesías tropicales!
lunes, 11 de febrero de 2019
HOYO NEGRO EN SUDAMERICA
VER ARTÍCULO COMPLETO EN LA JORNADA: https://www.jornada.com.mx/2019/02/12/opinion/018a2pol
54 MILLONES DE HECTÁREAS SEMBRADAS DE SOLAMENTE SOYA TRANSGENICA
ARGENTINA ENVENENADA
domingo, 27 de enero de 2019
LA CONSTRUCCIÓN DEL PODER SOCIAL ...
MÉXICO, EL "OTRO ZAPATISMO"
-mesoamericano, ecológico y basado en la comunalidad-
CUMPLE 40 AÑOS,
moviliza a unas 400,000 familias y maneja un territorio de 4.5 millones de hectáreas
Tanto en la LA PAZ EN CHIAPAS (2000), como en REGIONES QUE CAMINAN HACIA LA SUSTENTABILIDAD (2014), se recogen testimonios de este "OTRO ZAPATISMO". Una versión digital del segundo libro puede obtenerse en: http://www.cidesca.org.mx/archivos/E2-2.pdf .
Ejemplos videograbados de varias experiencias notables aparecen además en el sitio CONECTO (https://www.conecto.mx/es/ ).
Por otro lado la revista MEXICO DESCONOCIDO ofrece una guía ilustrada de 105 iniciativas eco-turísticas realizadas por comunidades o cooperativas indígenas del país:
OAXACA
Estudios sobre experiencias ecológicas exitosas de carácter comunitario han sido realizados en estados como OAXACA, MICHOACÁN, PUEBLA, CHIAPAS Y QUINTANA ROO (ver bibliografía)
Y en estados como TLAXCALA, la fuerte defensa del maíz por parte de decenas de comunidades campesinas, llevó al congreso local a declarar a la entidad como LIBRE DE MAÍZ TRANSGÉNICO!
BIBLIOGRAFÍA
viernes, 28 de diciembre de 2018
HACIA EL 2019...
QUE EN EL 2019...
LO ORGÁNICO VENZA A LO ARTIFICIAL, LOS ORGANISMOS A LAS MÁQUINAS, LAS REDES A LAS PIRÁMIDES, LOS PULSOS A LOS MECANISMOS, LA DIVERSIDAD A LOS UNIFORMES, Y EN FIN, QUE LOS "PROYECTOS DE VIDA" SUPEREN A LOS "PROYECTOS DE MUERTE"
V.M.T.
martes, 4 de diciembre de 2018
CONTRIBUCIÓN AL DEBATE
Víctor M. Toledo
Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y
Sustentabilidad, UNAM (campus Morelia)
La inusitada controversia generada en torno al Tren Maya, no termina por supuesto con el aval que recibió en la pasada consulta, sino que apenas comienza. Este ensayo pretende contribuir a la polémica, partiendo de dos premisas. Primero, que es necesario distinguir entre los impactos que provocará su construcción (1525 kms de vías) y los que generará, en el corto, mediano y largo plazo, sobre sus habitantes actuales. Unos son los impactos que genera la construcción de un celular, un automóvil o una central nuclear, y otros los que desencadena su uso, individual y colectivo. Segundo, que como sucede con toda innovación tecnológica, sus efectos dependerán del juego de fuerzas políticas, económicas y culturales que dicha innovación desencadena. Nada garantiza que la apertura de una vía de tren traiga progreso y bienestar de manera automática y, al mismo tiempo, tampoco nada indica que se pueda convertir en un factor de destrucción o deterioro. La apertura de nuevas vías de comunicación (para automotores, ferrocarriles, barcos o aviones) de áreas remotas o aisladas que se visualiza como un acto de modernización o de progreso imprimirán su sello a esas regiones que se integran de acuerdo al contexto que resulte de las fuerzas económicas, políticas y culturales en pleno conflicto o contradicción. Dado que como se ha señalado, el impacto del tendido de las vías del Tren Maya será sobre trazos ferroviarios o carreteros ya existentes, nos concentramos en los impactos que este proyecto tendría sobre el conjunto de la región.
En México, buena parte de la discusión sobre el
tren maya parte del temor de que este“megaproyecto” se convierta en uno más de
los que han azolado innumerables regiones del país en las ultimas dos décadas.
Nuestro recuento alcanza 560 conflictos y resistencias socio ambientales a lo
largo y ancho del país (Mapa 1), provocados por megaproyectos mineros,
energéticos, por agua, carreteros, turísticos, forestales, biotecnológicos y de
desarrollo urbano. La pregunta obligada es: ¿Cómo puede garantizar un gobierno
que se declara anti-neoliberal, realizar megaproyectos que no imiten o repitan
los que los diferentes gobiernos neoliberales impulsaron a diestra y siniestra? Lo que sigue es un intento de dar respuesta a
la pregunta.
Mapa 2.
Hoy, la Península de Yucatán es un gigantesco
escenario donde se desarrolla una cruenta batalla entre tradición y modernidad,
entre resistencias locales y fuerzas globales, entre memoria biocultural y
amnesia modernizadora, esta vez con los referentes geopolíticos invertidos. En
el centro se ubican las resistencias, basados en una alianza milenaria entre
natura y cultura, y en la periferia se implantan y expanden los enclaves de una
modernización depredadora. Mérida, Cancún, Campeche y Chetumal conforman los
núcleos urbanos desde donde se irradia el “progreso”hacia los territorios donde
persiste una cultura que habita ese territorio de manera exitosa ¡desde hace
3,000 años! y que hoy alcanza la cifra de 2.2
millones (INEGI, 2015). Esa población representa el 66 % del estado de Yucatán, y el 44% de
Campeche y Quintana Roo. Esta enorme población hace que la península sea un
territorio con una muy alta densidad demográfica (MAPA 2) . En las porciones de
Chiapas y Tabasco que cruzará el Tren Maya, la población indígena sin ser
mayoritaria es igualmente significativa (tzeltales, choles y chontales).
Los polos modernizadores fincan su emporio
fundamentalmente en los desarrollos turísticos, comerciales e inmobiliarios.
Hasta ahora, estos desarrollos causan deterioro y pérdida del patrimonio
biocultural y modifican sustancialmente los paisajes selváticos, marítimos y
costeros al afectar ríos subterráneos, manantiales, cenotes, sitios
arqueológicos, humedales, selvas diversas y dunas costeras, para levantar hoteles,
campos de golf, lagunas artificiales, parques temáticos, pavimentos y extensos
desarrollos habitacionales. Hasta ahora la industria turística de lujo, tipo
Premium, regido por capitales transnacionales, no ha generado un progreso
equilibrado y justo, sino lo que en el resto del país consiguieron tres décadas
de políticas neoliberales.
Mapa 3. El mapa muestra el contraste entre las áreas conservadas por las comunidades mayas (verde oscuro) y las de las Reservas de la Biosfera (verde claro), y las porciones deforestadas (rojo).
Mapa 3. El mapa muestra el contraste entre las áreas conservadas por las comunidades mayas (verde oscuro) y las de las Reservas de la Biosfera (verde claro), y las porciones deforestadas (rojo).
Y sin embargo, tierras adentro, las resistencias
bioculturales y geopolíticas logran mantener todavía grandes porciones de la
selva maya (Mapa 3) y unos 3,000 sitios arqueológicos. La parte interior de la
península rebosa de experiencias guiadas por el bien común y la cooperación
resultado de esfuerzos colectivos de numerosos actores sociales. Un panorama
general (Mapa 4) incluye las 56 cooperativas productoras de chicle formada por
unos 3,000 productores mayas y sus familias, los 49 ejidos con reservas comunitarias
que en total alcanzan un total de 100,000 hectáreas de selva, los ejidos
forestales del sur de Quintana Roo que desde inicios de los 1980s manejan un
millón de hectáreas, los 20,000 apicultores organizados en 169 cooperativas que
exportan miel a Europa y otras partes del mundo, (Mapa 5) y los innumerables
proyectos sobre la Milpa Maya desde una modalidad agroecológica. A lo anterior
debe sumarse de manera especial el surgimiento de la Reserva Estatal
Biocultural del Puuc, la primera con esta modalidad en México, una iniciativa
de cinco municipios mayas (Muna, Ticul, Santa Elena, Oxkutzcab y Tekax), con
una superficie de 136,000 hectáreas (Mapa 6), y que se fundó en colaboración
con el gobierno estatal y varias organizaciones conservacionistas. Esta reserva surgida desde los pueblos se
viene a sumar a las 6 Reservas de la Biosfera implantadas desde el gobierno
federal en las últimas décadas. A estos proyectos deben sumarse iniciativas
como la red de reservas privadas de la Península de Yucatán y las numerosas
cooperativas de productos artesanales, alimentarios o de turismo alternativo
(como las de la Fundación Haciendas del Mundo Maya). Todas estas experiencias
constituyen ejemplos de una economía ecológica, social y solidaria, donde se
dan procesos de acumulación colectiva de riqueza, en modalidades de apropiación
adecuada de los recursos locales, y que conllevan la defensa biológica y
cultural. Es decier surgen como proyectois alternativos al modelo dominante
neoliberal.
Todo lo anterior indica que para que el Tren
Maya sea la realización de un sueño y no se convierta en una nueva pesadilla,
ese proyecto debe ser acompañado, debe inscribirse, en el contexto de un plan
para toda la región maya, y eso requiere de construir en paralelo un proyecto
común de desarrollo alternativo, de
“…una modernidad desde abajo y para todos”. Ello supone la participación
articulada de los gobiernos federal, estatales y municipales y de estos con las
comunidades, pueblos y ciudades. El tren maya no puede entonces concebirse
desligado de un Plan Maya por la Vida,
que debe gestarse e implementarse mediante una planeación participativa, es
decir a través de las consultas con los pueblos rurales y las poblaciones
urbanas.
Un Plan
Maya por la Vida tampoco puede ignorar el papel estratégico jugado por
decenas de investigadores y técnicos que desde sus instituciones regionales han
apoyado, directa o indirectamente, esos procesos de resistencia e innovación.
Destacan el Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) con sus sedes en Chetumal y
Mapa 6. Ubicación de la Reserva Biocultural del Puuc.
Campeche, la Universidad del Caribe y la
Universidad Intercultural en Quintana Roo, y el CINVESTAV, el CICY y la
Universidad Autónoma en Yucatán. Grupos amplios de investigadores en conjunto
con organizaciones conservacionistas (como The Nature Conservancy, Pronatura,
Amigos de Sian Kaan, Biocenosis, EDUCE, Bioasesores, etc. ) han contribuido con
sus conocimientos a proyectos tan diversos como el manejo de las selvas, la
producción de chicle y miel, las reservas comunitarias, la milpa mejorada, las
redes de artesanos, y otros. Y sobretodo han visibilizado los saberes ecológicos
mayas.
Para que el lector se de una idea de la estrecha
relación que existe entre la cultura maya y su
biodiversidad, y que la convierte en uno de los enclaves bioculturales más
importantes de México y del mundo, compartimos los siguientes datos: El inventario
botánico de la flora de la Península de Yucatán oscila entre 2 400 y 3 000
especies de plantas, de las cuales entre 75 y 80 por ciento se restringen a la
porción mexicana (Canevalli et al., 2003). Dos estudios etnobotánicos en
comunidades reportan conocimientos locales sobre 920 especies (Barrera-Marín et
al., 1976) y 826 taxa o “morfo-especies” (Anderson, 2005), en las
localidades de Cobá y Chunhuhub, respectivamente. Por otro lado, un diccionario
regional etnobotánico elaborado por Arellano-Rodríguez et al. (2003)
documentó nombres y usos mayas para una lista de 2 166 especies, es decir más
de 90% de la flora registrada en la península, y Flores (2001) reportó nombres
locales para 88% de las 260 especies de leguminosas, que es la familia mejor
representada en la región. Existe además una taxonomía maya yucateca de las
plantas (Kul), basada en 16 categorías de formas de vida, donde los taxa
son distinguidos tanto por características morfológicas de las plantas como por
criterios de carácter simbólico, como es el caso de los colores. Varios
estudios muestran también el conocimiento existente sobre especies de varios
grupos de animales, especialmente mamíferos, aves, reptiles y peces con valor
alimenticio, o ligadas a las prácticas agrícolas, agroforestales, de caza y
pesca. Destaca igualmente el detallado conocimiento sobre las abejas nativas
sin aguijón (Melipona beecheii), utili- zadas desde la época
prehispánica, y en general sobre la apicultura, ambas prácticas de gran
relevancia regional. Finalmente no faltan los detallados saberes sobre clima,
relieve, suelos, erosión, vegetaciones, paisajes y procesos ecológicos.
El resultado a escala regional de este estrecho nexo
entre natura y cultura es la existencia de amplias zonas de vegetación conservada
en la península que coinciden con los municipios más tradicionales o indígenas.
Los procesos de deforestación, que provienen de los “polos de desarrollo”
(monocultivos agrícolas, ganadería, plantaciones, turismo, desarrollos
habitacionales), han quedado neutralizados por la presencia de los ejidos y
municipios mayas, por la simple razón de que su estrategia de subsistencia
contempla el manejo múltiple o agro-silvo-pastoril y el mantenimiento de
reservas forestales, como lo hemos mostrado en varios trabajos (Figura 1).
Cuando se observan desde el espacio los ejidos mayas se hacen notables por tres
rasgos: los mosaicos de paisajes, por estar casi siempre rodeados por franjas y
corredores de selva, y porque sus cascos urbanos son probablemente los más
arbolados de todo el país, pues a cada hogar le acompaña un huerto familiar que
alcanza en promedio entre 100 y 150 especies útiles, mayoritariamente
alimentos.
El reconocimiento de la diversidad biocultural
realizado por organismos internacionales (como la UNESCO), los gobiernos de
varios países, e innumerables organizaciones conservacionistas, ha generado la
discusión e implementación de diseños para la gestión, conservación y defensa
de aquellos territorios que presentan altos niveles de bioculturalidad. Se
trata de construir formas de gobernanza local (a escala de comunidades y municipios),
basados en la auto-gestión, el buen uso de los recursos naturales locales, el
mantenimiento de la identidad cultural y una inserción adecuada a los procesos
globales. Todo ello parte de premisas como el empoderamiento de las
instituciones y capacidades locales, y el establecimiento de acuerdos justos de
colaboración entre los gobiernos municipales, estatales y federales.
Se trata en fin de una estrategia de gestión
territorial, consensuada y pactada entre todos los actores sociales que participan
en su diseño


Figura 1. Flujos de satisfactores obtenidos por las comunidades mayas de la Península de Yucatán mediante la estrategia de uso múltiple. Fuente: Toledo et al., 2008.
En suma, para que el Tren Maya sea la
realización de un sueño, ese proyecto debe inscribirse en el contexto de un Plan Maya por la Vida para toda la
región. Dicho plan, que debe encabezar
el nuevo gobierno de André Manuel López-Obrador (AMLO), debe reconocer este
“conflicto civilizatorio”, ponerse del lado correcto, y realizarse con la
colaboración no solo de los pueblos y organizaciones mayas, sino de los centros
académicos, sus investigadores y técnicos, las organizaciones
conservacionistas, y las empresas sociales y privadas de la región. Esta
estrategia se puede convertir en un modelo para el resto del país, y
especialmente para los territorios con amplia presencia de los pueblos
originarios.
El Plan
Maya por la Vida servirá entonces como la brújula que señale las rutas
sociales ambientales y culturales del tren, su diseño y significado. Por
ejemplo deberá contribuir a robustecer, ampliar y multiplicar los proyectos ya
existentes autogestivos y de cooperación local y municipal. Deberá impulsar un turismo controlado,
diverso y alternativo, basado en las potencialidades y limitaciones de cada
región. Como hemos visto, ningún megaproyecto es neutral en principio, sino que
está marcado por los intereses en juego y en conflicto. Entre una política
dirigida a satisfacer las ambiciones de una minoría, o comprometida a lograr el
bien común, el respeto a las culturas y a la naturaleza y a la recuperación de
la memoria, única manera de mirar el futuro con fe y esperanza. De esa forma
comenzara de verdad la Cuarta Transformación del país.
Referencias y
bibliografía
Anderson EN (2005) Political Ecology in a Yucatec
Maya Community. University of Arizona Press. Tucson, AZ, EEUU. 279 pp.
Arellano-Rodríguez JA, Rodríguez-Rivera R, Uuh- Chi
P (1992) Glosario de terminos agrícolas Maya-Español. Etnoflora Yucatanense,
Fascículo 7, Universidad Autónoma de Yucatán. Yucatán, México. 48 pp.
Barrera Marin, A. et al. 1976. Etnobotánica Maya.
INAH.
Barrera Marin, A, Gómez-Pompa A, Vázquez-Yáñez C
(1977) El manejo de las selvas por los Mayas. Biótica 2: 47-60.
Barrera-Bassols N, Toledo VM (2005) Ethnoecology of
the Yucatec Maya: symbolism, knowl- edge and management of natural resources. J.
Lat. Am. Geogr. 4: 9-40.
Casal Ferreira, A., A.V. Flores Vega y J.L. Mendoza Lara
(coords.), 2014. Agricultura Orgánica: una apuesta al desarrollo sostenible
desde las comunidades mayas. Itaca, México.
Cepeda, C. y A. Amoroso, 2016. Experiencias de
desarrollo sustentable y conservación en la Península de Yucatán. The
Nature Conservancy, México.
Elizondo, C. y D. Lopez Merlin . 2009. Las Áreas
Voluntarias de Conservación en Quintana Roo. Corredor Biológico Mesaomericano
no. 6. CONABIO.
Faust B (1998) Mexican Rural Development and the
Plumed Serpent. Bergin & Garvey. West- port, CO, EEUU. 240 pp. (versión
en español en Fondo de Cultura Económica, 2010).
Faust, B,B, y W.C. Folan (eds.), 2016. Pasos largos al
futuro: la resiliencia socio-ecológica de los mayas de campeche en relación a
los cambios climáticos. UA Campeche, México.
Faust B (2001) Maya environmental success and
failures in the Yucatán Península. Env. Sci. Pol. 4: 153-169.
Flores JS (2001) Florística, Ecología y Etnobotánica
de las Leguminosas de la Península de Yucatán. Etnoflora Yucatanense 18.
Universidad Autónoma de Yucatán. México. 320 pp.
Fraga, J., L. Khafash y J.Córdoba Ordoñez (coords.),
2015. Turismo y ocio: Reflexiones sobre el Caribe Mexicano.Colección Pasos
No. 14, Tenerife.
García-Frapolli E, Toledo VM, Martínez-Alier J
(2008) Apropiación de la naturaleza por una comunidad Maya yucateca: un
análisis económico-ecológico. Rev. Iberoam. Econ. Ecol. 7: 27-42.
Gómez-Pompa A (1987a) On Maya silviculture. Mex.
Stud./Est. Mex. 3: 1-17
Gómez-Pompa A, Allen MF, Fedick SL, Jiménez-
Osornio JJ (1997) (Eds.) The lowland Maya Area. Haworth Press. New York,
NY, EEUU. 659 pp.
Ramírez-Barajas PJ, Torrescano-Valle N, Tecpa-
Jiménez A, Vázquez-Rodríguez J (2001) Im- portancia y uso del entorno natural
en una comunidad Maya (Petcacab, Quintana Roo, México) TIP, Rev. Espec.
Cienc. Quím-Biol. 4: 61-71.
Toledo VM (2005) Lessons from the Maya. Bioscience
55: 377-379.
Toledo, V.M. y
N. Barrera.Bassols. 2008. La Memoria Biocultural. Icaria editorial.
Barcelona.
Toledo, V.M., N. Barrera Bassols, E,. García
Frapolli y P. Alarcón Chaires. 2008. Uso múltiple y biodiversidad entre los
mayas yucatecos. Interciencia 33
ttps://aristeguinoticias.com/ma
mayas yucatecos. Interciencia 33?¿ç;?Ç?¿MN"orial. Barcelona. de 345 a 356.
Toledo, V.M. 2009.
Conservación comunitaria, uso múltiple y etnoecología. En Elizondo, C. y D. Lopez
Merlin . 2009. Las Áreas Voluntarias de Conservación en Quintana Roo. Corredor
Biológico Mesaomericano no. 6. CONABIO.
ttps://aristeguinoticias.com/ma
mayas yucatecos. Interciencia 33?¿ç;?Ç?¿MN"orial. Barcelona.Villanueva R, Roubik DW, Colli-Ucán W (2005) Extinction of Melipona beecheii
and traditional beekeeping in the Yucatán Peninsula. Bee World 86:
35-41.
Villanueva, R. Et al. 2005. Crianza y manejo de la
abeja Xunancab en la Península de Yucatán. Ecosur y the Bee Works.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




























