martes, 4 de diciembre de 2018

CONTRIBUCIÓN AL DEBATE

EL TREN MAYA:
¿SUEÑO O PESADILLA?
Víctor M. Toledo
Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad, UNAM (campus Morelia)

La inusitada controversia generada en torno al Tren Maya, no termina por supuesto con el aval que recibió en la pasada consulta, sino que apenas comienza. Este ensayo pretende contribuir a la polémica, partiendo de dos premisas. Primero, que es necesario distinguir entre los impactos que provocará su construcción (1525 kms de vías) y los que generará, en el corto, mediano y largo plazo, sobre sus habitantes actuales. Unos son los impactos que genera la construcción de un celular, un automóvil o una central nuclear, y otros los que desencadena su uso, individual y colectivo. Segundo, que como sucede con toda innovación tecnológica, sus efectos dependerán del juego de fuerzas políticas, económicas y culturales que dicha innovación desencadena.  Nada garantiza que la apertura de una vía de tren traiga progreso y bienestar de manera automática y, al mismo tiempo, tampoco nada indica que se pueda convertir en un factor de destrucción o deterioro. La apertura de nuevas vías de comunicación (para automotores, ferrocarriles, barcos o aviones) de áreas remotas o aisladas que se visualiza como un acto de modernización o de progreso imprimirán su sello a esas regiones que se integran de acuerdo al contexto que resulte de las fuerzas económicas, políticas y culturales en pleno conflicto o contradicción. Dado que como se ha señalado, el impacto del tendido de las vías del Tren Maya será sobre trazos ferroviarios o carreteros ya existentes, nos concentramos en los impactos que este proyecto tendría sobre el conjunto de la región.




Mapa 1
En México, buena parte de la discusión sobre el tren maya parte del temor de que este“megaproyecto” se convierta en uno más de los que han azolado innumerables regiones del país en las ultimas dos décadas. Nuestro recuento alcanza 560 conflictos y resistencias socio ambientales a lo largo y ancho del país (Mapa 1), provocados por megaproyectos mineros, energéticos, por agua, carreteros, turísticos, forestales, biotecnológicos y de desarrollo urbano. La pregunta obligada es: ¿Cómo puede garantizar un gobierno que se declara anti-neoliberal, realizar megaproyectos que no imiten o repitan los que los diferentes gobiernos neoliberales impulsaron a diestra y siniestra?  Lo que sigue es un intento de dar respuesta a la pregunta.



Mapa 2.
Hoy, la Península de Yucatán es un gigantesco escenario donde se desarrolla una cruenta batalla entre tradición y modernidad, entre resistencias locales y fuerzas globales, entre memoria biocultural y amnesia modernizadora, esta vez con los referentes geopolíticos invertidos. En el centro se ubican las resistencias, basados en una alianza milenaria entre natura y cultura, y en la periferia se implantan y expanden los enclaves de una modernización depredadora. Mérida, Cancún, Campeche y Chetumal conforman los núcleos urbanos desde donde se irradia el “progreso”hacia los territorios donde persiste una cultura que habita ese territorio de manera exitosa ¡desde hace 3,000 años! y que hoy alcanza la cifra de 2.2  millones (INEGI, 2015). Esa población representa el  66 % del estado de Yucatán, y el 44% de Campeche y Quintana Roo. Esta enorme población hace que la península sea un territorio con una muy alta densidad demográfica (MAPA 2) . En las porciones de Chiapas y Tabasco que cruzará el Tren Maya, la población indígena sin ser mayoritaria es igualmente significativa (tzeltales, choles y chontales).
Los polos modernizadores fincan su emporio fundamentalmente en los desarrollos turísticos, comerciales e inmobiliarios. Hasta ahora, estos desarrollos causan deterioro y pérdida del patrimonio biocultural y modifican sustancialmente los paisajes selváticos, marítimos y costeros al afectar ríos subterráneos, manantiales, cenotes, sitios arqueológicos, humedales, selvas diversas y dunas costeras, para levantar hoteles, campos de golf, lagunas artificiales, parques temáticos, pavimentos y extensos desarrollos habitacionales. Hasta ahora la industria turística de lujo, tipo Premium, regido por capitales transnacionales, no ha generado un progreso equilibrado y justo, sino lo que en el resto del país consiguieron tres décadas de políticas neoliberales.

Mapa 3. El mapa muestra el contraste entre las áreas conservadas por las comunidades mayas (verde oscuro) y las de las Reservas de la Biosfera (verde claro), y las porciones deforestadas (rojo).


Mapa 4. Principales resistencias y proyectos mayas.
Y sin embargo, tierras adentro, las resistencias bioculturales y geopolíticas logran mantener todavía grandes porciones de la selva maya (Mapa 3) y unos 3,000 sitios arqueológicos. La parte interior de la península rebosa de experiencias guiadas por el bien común y la cooperación resultado de esfuerzos colectivos de numerosos actores sociales. Un panorama general (Mapa 4) incluye las 56 cooperativas productoras de chicle formada por unos 3,000 productores mayas y sus familias, los 49 ejidos con reservas comunitarias que en total alcanzan un total de 100,000 hectáreas de selva, los ejidos forestales del sur de Quintana Roo que desde inicios de los 1980s manejan un millón de hectáreas, los 20,000 apicultores organizados en 169 cooperativas que exportan miel a Europa y otras partes del mundo, (Mapa 5) y los innumerables proyectos sobre la Milpa Maya desde una modalidad agroecológica. A lo anterior debe sumarse de manera especial el surgimiento de la Reserva Estatal Biocultural del Puuc, la primera con esta modalidad en México, una iniciativa de cinco municipios mayas (Muna, Ticul, Santa Elena, Oxkutzcab y Tekax), con una superficie de 136,000 hectáreas (Mapa 6), y que se fundó en colaboración con el gobierno estatal y varias organizaciones conservacionistas.  Esta reserva surgida desde los pueblos se viene a sumar a las 6 Reservas de la Biosfera implantadas desde el gobierno federal en las últimas décadas. A estos proyectos deben sumarse iniciativas como la red de reservas privadas de la Península de Yucatán y las numerosas cooperativas de productos artesanales, alimentarios o de turismo alternativo (como las de la Fundación Haciendas del Mundo Maya). Todas estas experiencias constituyen ejemplos de una economía ecológica, social y solidaria, donde se dan procesos de acumulación colectiva de riqueza, en modalidades de apropiación adecuada de los recursos locales, y que conllevan la defensa biológica y cultural. Es decier surgen como proyectois alternativos al modelo dominante neoliberal.

Mapa 5. Cooperativas mayas productoras de miel. Fuente: CONABIO.
Todo lo anterior indica que para que el Tren Maya sea la realización de un sueño y no se convierta en una nueva pesadilla, ese proyecto debe ser acompañado, debe inscribirse, en el contexto de un plan para toda la región maya, y eso requiere de construir en paralelo un proyecto común de desarrollo alternativo, de “…una modernidad desde abajo y para todos”. Ello supone la participación articulada de los gobiernos federal, estatales y municipales y de estos con las comunidades, pueblos y ciudades. El tren maya no puede entonces concebirse desligado de un Plan Maya por la Vida, que debe gestarse e implementarse mediante una planeación participativa, es decir a través de las consultas con los pueblos rurales y las poblaciones urbanas.
Un Plan Maya por la Vida tampoco puede ignorar el papel estratégico jugado por decenas de investigadores y técnicos que desde sus instituciones regionales han apoyado, directa o indirectamente, esos procesos de resistencia e innovación. Destacan el Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) con sus sedes en Chetumal y


Mapa 6. Ubicación de la Reserva Biocultural del Puuc.
Campeche, la Universidad del Caribe y la Universidad Intercultural en Quintana Roo, y el CINVESTAV, el CICY y la Universidad Autónoma en Yucatán. Grupos amplios de investigadores en conjunto con organizaciones conservacionistas (como The Nature Conservancy, Pronatura, Amigos de Sian Kaan, Biocenosis, EDUCE, Bioasesores, etc. ) han contribuido con sus conocimientos a proyectos tan diversos como el manejo de las selvas, la producción de chicle y miel, las reservas comunitarias, la milpa mejorada, las redes de artesanos, y otros. Y sobretodo han visibilizado los saberes ecológicos mayas.
Para que el lector se de una idea de la estrecha relación que existe entre la cultura maya y su biodiversidad, y que la convierte en uno de los enclaves bioculturales más importantes de México y del mundo, compartimos los siguientes datos: El inventario botánico de la flora de la Península de Yucatán oscila entre 2 400 y 3 000 especies de plantas, de las cuales entre 75 y 80 por ciento se restringen a la porción mexicana (Canevalli et al., 2003). Dos estudios etnobotánicos en comunidades reportan conocimientos locales sobre 920 especies (Barrera-Marín et al., 1976) y 826 taxa o “morfo-especies” (Anderson, 2005), en las localidades de Cobá y Chunhuhub, respectivamente. Por otro lado, un diccionario regional etnobotánico elaborado por Arellano-Rodríguez et al. (2003) documentó nombres y usos mayas para una lista de 2 166 especies, es decir más de 90% de la flora registrada en la península, y Flores (2001) reportó nombres locales para 88% de las 260 especies de leguminosas, que es la familia mejor representada en la región. Existe además una taxonomía maya yucateca de las plantas (Kul), basada en 16 categorías de formas de vida, donde los taxa son distinguidos tanto por características morfológicas de las plantas como por criterios de carácter simbólico, como es el caso de los colores. Varios estudios muestran también el conocimiento existente sobre especies de varios grupos de animales, especialmente mamíferos, aves, reptiles y peces con valor alimenticio, o ligadas a las prácticas agrícolas, agroforestales, de caza y pesca. Destaca igualmente el detallado conocimiento sobre las abejas nativas sin aguijón (Melipona beecheii), utili- zadas desde la época prehispánica, y en general sobre la apicultura, ambas prácticas de gran relevancia regional. Finalmente no faltan los detallados saberes sobre clima, relieve, suelos, erosión, vegetaciones, paisajes y procesos ecológicos.
El resultado a escala regional de este estrecho nexo entre natura y cultura es la existencia de amplias zonas de vegetación conservada en la península que coinciden con los municipios más tradicionales o indígenas. Los procesos de deforestación, que provienen de los “polos de desarrollo” (monocultivos agrícolas, ganadería, plantaciones, turismo, desarrollos habitacionales), han quedado neutralizados por la presencia de los ejidos y municipios mayas, por la simple razón de que su estrategia de subsistencia contempla el manejo múltiple o agro-silvo-pastoril y el mantenimiento de reservas forestales, como lo hemos mostrado en varios trabajos (Figura 1). Cuando se observan desde el espacio los ejidos mayas se hacen notables por tres rasgos: los mosaicos de paisajes, por estar casi siempre rodeados por franjas y corredores de selva, y porque sus cascos urbanos son probablemente los más arbolados de todo el país, pues a cada hogar le acompaña un huerto familiar que alcanza en promedio entre 100 y 150 especies útiles, mayoritariamente alimentos.
El reconocimiento de la diversidad biocultural realizado por organismos internacionales (como la UNESCO), los gobiernos de varios países, e innumerables organizaciones conservacionistas, ha generado la discusión e implementación de diseños para la gestión, conservación y defensa de aquellos territorios que presentan altos niveles de bioculturalidad. Se trata de construir formas de gobernanza local (a escala de comunidades y municipios), basados en la auto-gestión, el buen uso de los recursos naturales locales, el mantenimiento de la identidad cultural y una inserción adecuada a los procesos globales. Todo ello parte de premisas como el empoderamiento de las instituciones y capacidades locales, y el establecimiento de acuerdos justos de colaboración entre los gobiernos municipales, estatales y federales. 
Se trata en fin de una estrategia de gestión territorial, consensuada y pactada entre todos los actores sociales que participan en su diseño

Figura 1. Flujos de satisfactores obtenidos por las comunidades mayas de la Península de Yucatán mediante la estrategia de uso múltiple. Fuente: Toledo et al., 2008.
En suma, para que el Tren Maya sea la realización de un sueño, ese proyecto debe inscribirse en el contexto de un Plan Maya por la Vida para toda la región.  Dicho plan, que debe encabezar el nuevo gobierno de André Manuel López-Obrador (AMLO), debe reconocer este “conflicto civilizatorio”, ponerse del lado correcto, y realizarse con la colaboración no solo de los pueblos y organizaciones mayas, sino de los centros académicos, sus investigadores y técnicos, las organizaciones conservacionistas, y las empresas sociales y privadas de la región. Esta estrategia se puede convertir en un modelo para el resto del país, y especialmente para los territorios con amplia presencia de los pueblos originarios.
El Plan Maya por la Vida servirá entonces como la brújula que señale las rutas sociales ambientales y culturales del tren, su diseño y significado. Por ejemplo deberá contribuir a robustecer, ampliar y multiplicar los proyectos ya existentes autogestivos y de cooperación local y municipal.  Deberá impulsar un turismo controlado, diverso y alternativo, basado en las potencialidades y limitaciones de cada región. Como hemos visto, ningún megaproyecto es neutral en principio, sino que está marcado por los intereses en juego y en conflicto. Entre una política dirigida a satisfacer las ambiciones de una minoría, o comprometida a lograr el bien común, el respeto a las culturas y a la naturaleza y a la recuperación de la memoria, única manera de mirar el futuro con fe y esperanza. De esa forma comenzara de verdad la Cuarta Transformación del país.
Referencias y bibliografía

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domingo, 18 de noviembre de 2018

COLAPSO y CAMBIO CLIMÁTICO 

-LLAMADO a los CIENTÍFICOS-


La difusión mundial  en octubre pasado del último reporte del  IPCC ( siglas en inglés del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático) advirtiendo por vez primera de la gravedad de la situación y señalando que solo quedan tres décadas para cambiar el rumbo de la humanidad en relación a su entorno planetario, constituye un documento clave para entender con cabalidad la situación en la que nos encontramos. 




En un escenario en que ni gobiernos, ni empresas y corporaciones, ni instituciones internacionales, asumen realmente el reto de detener con acciones concretas y urgentes la ruta hacia el colapso, y en el que solamente las sociedades civiles de los países reaccionan a la información proveniente de los académicos, parece sensato llamar a las comunidades científicas organizadas a tomar en sus manos el liderazgo de salvación que el mundo requiere. Se trata de involucrar a los casi 8 millones de investigadores que según el ultimo reporte de la UNESCO sobre la Ciencia existían en 2015.  





Más allá del reporte del IPCC, en los últimos meses han seguido apareciendo contribuciones científicas de autores que ofrecen argumentos  sobre que el colapso de las sociedades es ya inevitable y en el corto plazo (ver el sitio del geógrafo inglés  Jem Bendell: https://jembendell.wordpress.com). Una síntesis de los fenómenos que alimentan esa idea incluye lo siguiente: La “evidencia madre”, la que desencadena los efectos, es que 17 de los 18 años más calientes registrados por los climatólogos desde 1880 están entre 2001 y hoy. La porción del globo que se ha calentado más rápidamente es el Ártico en donde dos tercios de sus hielos originales han desaparecido, especialmente en Groenlandia. Esta reducción ha disminuido notablemente el “efecto espejo” de la Tierra, la capacidad de reflejar los rayos solares, lo cual ha venido a sumarse al calentamiento provocado por causas humanas directas (la actividad industrial incluida la llamada “agricultura moderna”). Esta reducción también acelera la emisión del metano hacia la atmósfera, que es un gas aún más dañino que el bióxido de carbono, y aumenta el nivel de los mares en todo el mundo. A lo anterior se agrega el derretimiento de los glaciares de las principales montañas (desde los Himalayas hasta los Andes), la acidificación de los mares y el abatimiento de los corales, cada vez más especies de flora y fauna extintas o amenazadas, deforestación y pérdida de suelos y acuíferos, y nuevos descubrimientos como la inusitada contaminación de plásticos en los mares. En conjunto todos estos fenómenos son causa y efecto del mayor número y potencia de huracanes, sequías, inundaciones e incendios (como el que ocurre ahora en California), pero de algo todavía más preocupante: la señal de que las predicciones científicas (los modelos climáticos) son conservadores porque no se esperaba que los cambios fueran no-lineales, es decir, más rápidos y severos de lo que se suponía.


Imagen del huracán Wila, 2018

Los científicos, están obligados a sacar a la humanidad del  sitio a donde la ciencia misma la ha llevado. Pues no puede olvidarse que como nueva institución social y cultural, surgió fundamentalmente durante la segunda guerra mundial, y que sus aportes han delineado a la civilización moderna con todas sus virtudes pero también con todos sus defectos. 
Ello significa desplegar una campaña para que los académicos asuman este compromiso de solidaridad con nuestra especie, la única de las diez del género Homo que, hasta ahora, sigue sin extinguirse.




Durante los últimos 2 millones de años, existieron en diferentes épocas otras 9 especies del género Homo, hermanas de la nuestra, todas las cuales se extinguieron. 







martes, 9 de octubre de 2018





SEMBRANDO VIDA*
-proyecto de comunidades sustentables-


*Palabras pronunciadas en el evento del lanzamiento del nuevo proyecto de la Secretaría de Bienestar Social (2018-2024). Ciudad de México, octubre 8, 2018

Querido Andrés Manuel,
Estimados participantes
Respetados asistentes,

Para quienes por mas de 40 años nos hemos dedicado al estudio de la naturaleza y a las relaciones que las distintas culturas de México y del mundo establecen con ella, celebramos que este movimiento felizmente convertido en gobierno al que hemos apoyado como simples ciudadanos y como asesores y colaboradores, esté ya integrando a sus planes estratégicos como nunca antes  y de manera decidida e inteligente, esa preocupación que hoy nos mueve a la acción a millones de seres humanos en todo el mundo. La preocupación por el equilibrio ecológico del planeta, por el resto de los seres vivos y por nuestra propia especie humana.

No solo existe la sensibilidad hacia los cientos de movimientos socio ambientales que llevan a cabo en nuestro país batallas heroicas y nobles resistencias de carácter étnico y ecológico, sino porque hace compromisos y perfila proyectos de respeto al ambiente y a los procesos naturales. La 4ª transformación comienza en el corazón de la Tierra, con este estupendo programa “sembrando vida” que hoy comentaremos, pero también rechazando el uso de la técnica del fracking para extraer petróleo y gas, así como congelando los cultivos transgénicos, o removiendo la ley que abría la posibilidad de privatizar el agua. Igualmente destaca el ambicioso proyecto nacional de transición hacia las energías del sol, que habrá de lograr la soberanía energética en el mediano plazo. Solo faltaría un programa nacional de agroecología capaz de sustituir el modelo agroindustrial que hoy domina y que depreda muchos recursos de la naturaleza (suelos, aire, mantos acuíferos, semillas, paisajes), produce alimentos dañinos y de baja calidad nutricional, e ignora todo el legado de la agricultura tradicional mesoamericana; y claro lo más difícil: un plan industrial ambientalmente orientado y ciudades sustentables que eviten el colapso hacia el que se dirigen las mayores ciudades del país, comenzado en la que estamos.

“Sembrando Vida”, vaya frase ¡!! Es uno de los proyectos mejor construidos que he conocido. Su ambiciosa proyección, un millón de hectáreas y 400,000 productores, alcanzará a impactar a una población rural de más de 2 millones.
Tiene el doble objetivo de regenerar los sistemas forestales y la vida comunitaria, de empoderar a las familias campesinas robusteciendo sus relaciones con el entorno natural, es decir poniendo de nuevo a la naturaleza como su principal aliada.  Para lograr este objetivo promueve la construcción de cooperativas que se van concatenando, pero también apoya la asistencia técnica y social, ofrece becas a jóvenes locales, dota a las comunidades de viveros y biofábricas y además facilita los bancos o cajas de ahorro en cada comunidad.
El proyecto también contempla la obligada convergencia entre los saberes locales y los centro de investigación científica y tecnológica del país. Aquí debo mencionar que existen en México al menos tres redes de investigadores apoyados por el CONACyT, cuyas tareas serán de enorme utilidad para el proyecto: nuestra propia Red sobre el Patrimonio Biocultural, la Red de Sistemas Agroforestales y la Red de Productos Forestales no Maderables. Estimo que entre las tres se conjuntan unos 250 investigadores.

Permítanme sin embargo enfatizar lo que considero es la mayor fortaleza del proyecto: La de estar inspirada en una estrategia que deriva de una historia potente y portentosa de al menos 9,000 años, en el que los pueblos mesoamericanos domesticaron al maíz y otras 200 especies, y el maíz domesticó, civilizó, a los pueblos en un acto de reciprocidad, de evolución mutua. Ese aprendizaje hizo también que las llamadas culturas mesoamericanas, siempre supieran combinar sus milpas, las cuales incluyen no solamente al maíz sino decenas de otras especies útiles de plantas, con un manejo inteligente de la vegetación circundante: bosques, selvas y matorrales. Tras la conquista europea y la llegada de la ganadería, esos pueblos agregaron además a sus sistemas agrícolas y forestales a las especies de bovinos, caprinos, ovinos y equinos. Por ello, la estrategia mesoamericana es siempre un sistema agro-silvo-pastoril, basada en la diversidad o el uso múltiple. Hoy, en las regiones donde aún se mantienen estas formas de interacción con la naturaleza, los pueblos se encuentran rodeados de mosaicos de paisajes arbolados donde se práctica por igual la agricultura, la ganadería y la producción forestal y, en algunos casos, también la pesca. Estas regiones son las que mejor presentan un cierto equilibrio y una cierta salud ambiental.

Se trata de la creación de sistemas agroforestales resultado de la conversión de “selvas y bosques naturales” a “selvas y bosques humanizados”. Este proceso implica no solamente un cambio en la composición original logrado mediante la manipulación de especies, sino la conducción del fenómeno de regeneración ecológica, que es el proceso por el cual una selva o un bosque se van recuperando a través del tiempo. Todo ello lo saben los actores tradicionales del campo de México, y por eso crean diseños donde buena parte, la mayoría, e incluso todas las especies de plantas son útiles a los productores. Estos “jardines forestales”, tienen la virtud de mantener la estructura y buena parte de las funciones del ecosistema forestal original a través de la co-existencia de especies de plantas silvestres y cultivadas, nativas e introducidas, al mismo tiempo que ofrecen numerosos productos para la propia familia, los mercados locales y regionales e incluso para la exportación hacia las grandes ciudades y otros países.

En México, los sistemas agroforestales tradicionales siguen vigentes en numerosas regiones del país, lográndose identificar hasta 20 tipos según la nomenclatura  vernácula.  Dos ejemplos bien conocidos son el T ^elom de los huastecos y el Kuojtakiloyan de los nahuas de la sierra norte de Puebla. En ambos sistemas se alcanzan entre 300 y 400 especies útiles: una diversidad extraordinaria que combina cultivos comerciales exóticos o nativos como son el café, el cacao, la vainilla, el hule, la pimienta, el mamey, el mango, el plátano, los cítricos, los aguacates,  entre muchos otros, con una enorme riqueza y variedad de especies arbóreas, arbustivas y herbáceas. Todo ello permite conciliar producción con conservación.

El proyecto pone entonces la muestra de lo que debería ser toda una política de  estado: construir una modernidad alternativa, anti-neoliberal, que deje atrás el mundo de los negocios y de la tecnocracia, y esté basada en el respeto, no en la supresión de la tradición, que en el país es muchísima.

Creo sinceramente que el nuevo gobierno surgido de la decisión cauta y bien intencionada de mas de 30 millones de mexicanos se irá perfilando conforme pase el tiempo hacia una “política por la vida”.   Se trataría de diseñar integralmente una política por los elementos vitales: aire, agua, energía, alimentos, materias primas y un hábitat seguro y digno. Nadie en su sano juicio puede estar en contra de una “política por la vida”, de una bio-política, de una eco-política. Solo aquellos con interese perversos, o con pretensiones individualistas, o los que viven atrapados en el consumismo o en el confort, en el hedonismo, la desesperanza o el cinismo pueden oponerse a semejante idea.

Con este proyecto que hoy se anuncia, se inaugura una vertiente civilizatoria novedosa, que puede situar al país a la vanguardia de las naciones. Sembrar vida es hacer historia con la naturaleza. Estoy convencido que la 4ª gran transformación será el de un cambio civilizatorio o no será. La 4ª transformación será solar, orgánica, democrática, social y ecológica o no será. Hagamos historia con la naturaleza de nuestro lado, no llevándola en contra.


VÍCTOR M. TOLEDO/


sábado, 8 de septiembre de 2018

AMBIENTALISMO Y NEOLIBERALISMO


El triunfo en México de un partido de izquierda, que provocó un vuelco total en el juego de fuerzas políticas, pues el candidato triunfante ANDRÉS MANUEL LÓPEZ-OBRADOR no solo ganó con más del 50% de los votos sino que alcanzó una cifra record de 30 millones de votos, logró la mayoría en las cámaras de diputados y senadores y en 19 congresos estatales, además de sumar 6 gubernaturas, abre las posibilidades de una transformación del país, en el que las demandas levantadas desde la ecología política pueden comenzar a cobrar corporeidad en proyectos productivos, planes regionales y conjunto de leyes. Esto es así porque el nuevo gobierno se ha declarado ANTI-NEOLIBERAL

Por ello, se hace necesario como nunca antes trazar con nitidez las diferencias entre los diversos discursos del ambientalismo, fuertemente co-optados por el dominio neoliberal de las ultimas décadas y las posiciones críticas y avanzadas de la ecología política. Con un planeta que sigue caminando hacia el colapso, ni en México ni en ningún país del mundo se pueden seguir usando los discursos superficiales, edulcorados, rosas y tramposos, que esconden la devastación ambiental y social que hoy sufre la humanidad. Estos discursos se han vuelto lugar común en buena parte de las élites de expertos, funcionarios, académicos y organizaciones civiles que son los que aparecen bajo la luz de los reflectores (TV, radio  periódicos, redes sociales).  Más allá (o más acá) de estas "burbujas" la realidad dramática sigue presente. Por todo lo anterior, 
este autor viene escribiendo un conjunto de artículos en el periódico LA JORNADA: 


¿VENCERÁ EL NUEVO GOBIERNO LAS FANTASÍAS NEOLIBERALES? 



AMBIENTALISMO Y NEOLIBERALISMO



AMBIENTALISMO Y NEOLIBERALISMO EN MÉXICO

La Jornada septiembre 11, 2018:


https://www.jornada.com.mx/2018/09/11/opinion/023a2pol


LA SEMARNAT CONTRA EL NEOLIBERALISMO

La Jornada septiembre 25, 2018